CAPITÁN MARTINI, ES ASÍ COMO LLAMAMOS AL NUEVO HABITANTE DEL EDIFICIO. El nombre es cosa de B. Pone nombre a todo.

Capitán Martini. Es así como llamamos al nuevo habitante del edificio. El nombre es cosa de B. Pone nombre a todo. Va de viaje y vuelve hablando de Pletoria como un sitio a visitar, aunque Pletoria tenga que ver más con el espíritu de las personas y su voluntad al realizar sus viajes, y no con lugar alguno. Ésta sería otra historia… Antes de seguir, decir que B. es mi vecina. Habitamos puerta con puerta desde hace un año. Nuestro día a día se ha visto alterado con la llegada del Capitán Martini que, en su afán desmedido por conocer mejor el edificio, visita nuestras viviendas de modo compulsivo. En sus incursiones se afana por conocer cada rincón. No causa muchos estragos, pero digamos que comenzamos a estar un poco mosqueados.

 

Capitán Martini. Fotografías: Thalámas Salamatu

Fue por eso que decidimos establecer una estrategia para dificultar su trabajo. La primera cosa que hicimos fue bloquear sus posibles entradas. Las cocinas, sobre todo en casas antiguas como estas, tienen innumerables lugares por donde un ratón puede entrar. En eso,  Capitán Martini  se ha destacado por ser un verdadero explorador. Descubrió cuantas posibilidades existen, superando nuestros conocimientos sobre volumen y espacio.  ¿Entró por ahí? Pues parece que sí, no hay otra posibilidad.

 

Capitán Martini. Fotografías: Thalámas Salamatu
Capitán Martini. Fotografías: Thalámas Salamatu

Nuestro fracaso nos llevó a cambiar de táctica. No, no es que tengamos en mente acabar con él. Nuestro objetivo es capturarlo con vida y enviarlo a dar una vuelta a la Conchinchina. Aplicando toda nuestra cultura televisiva recurrimos a la clásica taza y un palo pequeño sujetándola. En su interior un pedazo de pan embadurnado en aceite de oliva como reclamo publicitario. El primer ensayo lo realizamos en mi casa. A la mañana siguiente la taza seguía apoyada en el palo, y el pedazo de pan había desaparecido. Capitán Martini había superado la  prueba con habilidad. Improvisamos la misma estrategia en la cocina de B. Aún no calentaba el sol y B. estaba golpeando la puerta. ¡La taza está caída!, gritaba fuera de sí. Era verdad, la taza estaba en el suelo. Nos agachamos para observar de cerca. Con atención esperábamos una señal, un ruido, un movimiento, una paloma mensajera, algo que nos confirmase su presencia en aquella taza. La tensión del momento hizo aflorar un nuevo interrogante sobre el futuro. ¿Cómo haríamos para meter a Capitán Martini en la caja de galletas que teníamos preparada para su transporte?

 

Capitán Martini. Fotografías: Thalámas Salamatu
Capitán Martini. Fotografías: Thalámas Salamatu
Capitán Martini. Fotografías: Thalámas Salamatu
Capitán Martini. Fotografías: Thalámas Salamatu

B. posó su mano sobre la taza. No siento nada, dijo. A veces pasa que el miedo te paraliza, tal vez sea eso, que está paralizado por el miedo, apunté. B levantó la taza un poco mientras yo pegaba todo lo que podía mi rostro al suelo para poder ver en el interior.  No está, dije defraudado… pero hay un papel. ¿Un papel?, preguntó B. mientras levantaba la taza. Los dos observamos un rato aquel pedazo de papel. Finalmente me decidí a cogerlo. En él pudimos leer: ¿What´s intentional?

 

Capitán Martini. Fotografías: Thalámas Salamatu
Capitán Martini. Fotografías: Thalámas Salamatu
Capitán Martini. Fotografías: Thalámas Salamatu

LOCALIZACIÓN: Redondela (Galicia).
FOTOGRAFÍAS: Thalámas Salamatu.
HABITANTE: Alberte Lousada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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