CARLA FUENTES “Una vez me dijeron que mi trabajo es como la salsa de soja”

Carla Fuentes es Little is Drawing. (Godella, Valencia, 1986). Ilustradora.

La gente suele decir de tu obra que es… espontánea, imperfecta. Una vez me dijeron que mi trabajo es como la salsa de soja; al principio no gusta, pero conforme lo vas mirando (o probando), más le coges el gusto. Dicen de mis retratados que son ‘feos’, pero a eso yo le llamo ser amante de la imperfección.

Pero en realidad lo que intentas es que la perciban… de la manera en que yo la veo. Inquietante, rara, hipnotizante. Que guste y apetezca, muchas veces sin saber por qué. Que sin saber por qué. Que cause alguna sensación en ti y no sepas de dónde venga. No me apetece hacer cosas que a priori tengan que ser perfectas o bonitas. Me gusta al revés: que la imperfección y lo raro se convierta en bello.

Cuál es ese lugar de Valencia que parece perfectamente diseñado para ti. El Cabanyal. Cualquiera de sus casas pegadas a la playa están perfectamente diseñadas para mí. Con un par de palmeras a la entrada. No hay nada que me guste más que el verano y sus casas de playa, sus paseos y los chiringuitos para tomarse una cerveza y almendras con los pies en la arena.

Carla Fuentes en su estudio. Foto: David Gauffin

¿Qué sitio en Valencia es al que siempre llevas a tus visitas cuando les haces de guía turística? Al bar Aquarium, en la Gran Via. Es de esos pocos lugares de Valencia que aún se conservan auténticos. Puedes tomarte un Gin Fizz o un buen Dry Martini, servido por unos camareros vestidos de blanco. El lugar parece el camarote de algún gran barco.

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, ¿qué infraestructura pedirías a los políticos que crearan (o eliminaran)? Más centros culturales. Más espacios para exponer. Museos, galerías de arte; aunque últimamente se están abriendo cosas y se nota un cierto movimiento en Valencia con este tema, así que estoy contenta. ¿Cómo es tu calle?. Una calle peatonal del Carmen, con árboles en el centro y al fondo la plaza de la Virgen y una palmera. ¿Cuál es tu medio de transporte habitual? Mis piernas y la bici, para estar por el centro de Valencia. Si tengo que salir hacia pueblos colindantes (como es el mío, Godella), entonces uso el coche porque, como bien sabemos, nuestros medios de transporte público dejan mucho que desear.

¿Cuál es el encargo que más te ha hecho calentarte el coco? Todos. O los que tardan más en salir. Los que, después de haberlos repetido mil veces y hay que entregar, el resultado no es del todo satisfactorio. Esos son los peores, los que más me calientan la cabeza, porque odio entregar cosas de las que no estoy satisfecha al 100%. Un cliente o proyecto soñado. Diseñarle una portada a Miles Davis (sueño total).

¿Qué métodos de automotivación te has inventado últimamente? Me motiva la gente que me sigue y está ahí siempre. Me motiva mucho que las personas que admiro por su trabajo me dediquen palabras de aliento alguna vez. Creo que esa es mi motivación, sentir que la gente quiere mirar lo que hago.

Y cuando empiezas a dudar de seguir en lo tuyo, ¿qué otras actividades o negocios dispares se te pasan por la cabeza? He pensado muchas veces en que me hubiese gustado mucho dedicarme a la psiquiatría. Conocer desde dentro cómo funcionan las cabezas. Alterarlas con medicamentos. Esa idea es algo que me ronda últimamente. Un día, motivada, me puse a buscar información y la idea de dejarlo todo y ponerme ahora a estudiar selectivo, más diez años en una universidad, hicieron que me hundiera en un segundo. Quizás termine entonces leyendo las cartas y encendiendo velas, como una pitonisa. ¿Qué vas a hacer al acabar este cuestionario? Hacerme un café. Y trabajar, quizás, un poco. Es domingo.

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